Introducción
Resulta de notorio y público conocimiento que la necesidad de generar políticas en materia de seguridad vial, tanto en el territorio de la Nación en general como en nuestra ciudad en particular, se ha tornado una necesidad cada vez más imperiosa.
El lamentable aumento de accidentes de tránsito y sus consecuencias, que van desde perjuicios económicos hasta la irrecuperable pérdida de vidas, requiere del Estado en primer lugar y de la Ciudadanía en su conjunto, una intervención inmediata y eficaz que permita reducir los índices accidentológicos y lograr una mejor calidad de vida en las ciudades.
Bahía Blanca no esta exenta de los motivos causales de tal estado de situación, si no que presenta los mismos problemas que el resto del territorio del país, con especial énfasis en la Provincia de Buenos Aires.
La terrible cifra de 22 muertos por día en accidentes de tránsito es lo que permite constatar, sin necesidad de evaluaciones pormenorizadas, que estamos ante una situación crónica que no brinda espacio para especulaciones o minimizaciones de ninguna índole.
Pasar de la preocupación a la ocupación, transformar la cultura de la fatalidad por la cultura de la prevención es, sin ninguna duda, el camino a seguir.
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