Plan Nacional de Seguridad Vial
Anexo T - Decreto Nº 779/95 Reglamentario de la Ley de Tránsito Nº 24.449
Ministerio de Planificación Federal | enero de 2006
Formulación
La importante inseguridad vial en el país requiere avanzar con premura hacia la
consolidación de un Sistema de Seguridad Vial, que atienda los desafíos que el tema
encierra, considerando que es necesario que toda la dirigencia nacional, tanto del sector
público como privado defina la estrategia de lucha contra la inseguridad vial como una
política de Estado a mantener en el tiempo.
Cualquier acción que tienda a reducir los accidentes de tránsito resulta ser una
acción multifacética que debe incluir: una mejora en las características de la seguridad de
los caminos (señalización, diseños de carreteras, calidad de las rutas, etc.), educación y
capacitación de los conductores, seguridad en vehículos, contralor y sanciones estándares y
campañas públicas. En consecuencia, el abordaje de esta problemática deberá estar a cargo
de equipos profesionales y técnicos pluridisciplinarios.
Un moderno concepto de planificación estratégica presupone considerar el transporte
y el tránsito como un todo integral, tomando en consideración los aspectos comerciales, los
que hacen a la planificación urbana y aquellos que hacen a la fluidez y celeridad de las
comunicaciones.
Se entiende por planificación estratégica a un sistema de ideas y de pensamientos
configurados para someterlos a la acción, y que está destinado al logro y a los fines de la
temática considerada. Este sistema, a su vez, busca prevenir y evitar situaciones
contingentes no deseadas que de concretarse, deberán ser superadas para preservar los
fines y objetivos mediante el planeamiento, la preparación y la dirección, en sus grandes
lineamientos, de todos los medios disponibles.
La planificación debe orientarse a la
modificación de las pautas sociales de
comportamiento
poniendo todo su énfasis en una mejor calidad de vida, una mayor
importancia a los efectos sociales y del medio ambiente y finalmente en una mayor
participación ciudadana en la toma de decisiones. Todo ello, considerando que organizar el
transporte y el tránsito es un factor de primer orden en el reciclaje del medio ambiente.
Las actividades de la seguridad vial requieren, por parte del Estado, condiciones
políticas y administrativas que le sirvan de marco y las sustenten, a la vez que permitan
realizar un trabajo eficaz. El Estado por sí solo no puede realizar actividades de seguridad
vial efectivas y exitosas a largo plazo. Las actividades de seguridad vial son una tarea
social que los organismos estatales no pueden desarrollar con exclusión de otros sectores,
ya que de este modo existe el riesgo de que sólo se realice una administración de
problemas a nivel de organismos públicos. En todos los países en donde se han aplicado
políticas exitosas en materia de prevención de accidentes, este supuesto se ha convertido
en una norma del tratamiento de la seguridad vial. En consecuencia, deben aumentarse las
posibilidades prácticas de participación de las instituciones no estatales y de las
organizaciones no gubernamentales.
Por ello es necesario generar un marco de participación y consideración de las
actividades de las organizaciones no gubernamentales, para que junto con el Estado se
constituyan en motores de la generación de un profundo cambio cultural.
La seguridad vial es una actividad multidiciplinaria
, es por ello que la elaboración,
implementación y seguimiento de un Programa de acción, requiere no sólo la
consideración integral del problema sino también un
marco de organicidad
y participación
conjunta del
Estado
, las
Organizaciones no Gubernamentales
, los sectores manufactureros
del transporte, los operadores del mismo y los medios de comunicación, de forma tal de
atacar el problema con una estrategia común, evitando el despilfarro de esfuerzos
personales y medios materiales.
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